¿Cómo doy clase cuando preparo para doce y aparecen cinco?
Diseña la sesión para el número más bajo, no para el de la lista. Tareas cuyo enunciado funcione igual en solitario o en pareja, un material de recuperación autónoma por sesión (guion + solución comentada), y la lista pasada al final o mientras trabajan. Con eso la clase deja de depender de cuántos crucen la puerta.
Segundo de FP, martes a las 15:20. Doce matriculados. Entro con una dinámica de cuatro grupos de tres y me encuentro a cinco personas repartidas por un aula de treinta sillas.
¿Por qué se rompe la sesión cuando falta la mitad?
Porque casi todo lo que preparamos tiene un número escrito dentro. Un debate a dos bandas necesita dos bandas. Un puzle de expertos necesita que cada experto exista. Una exposición por grupos necesita público. Cuando falta la mitad, no es que la actividad salga peor: es que no se puede ejecutar, y ahí te quedas improvisando delante de cinco personas que sí han venido.
El segundo problema es acumulativo. Si la sesión del martes solo se entiende habiendo estado el jueves, cada falta genera una deuda que alguien tiene que pagar. Normalmente la pagas tú, en tutoría o en los cinco minutos del principio de la clase siguiente, explicando otra vez lo mismo a dos personas mientras las otras diez esperan.
Esto no es un problema de secundaria obligatoria por la mañana, donde la asistencia está bastante controlada. Aparece en FP de tarde, en nocturno, en universidad con clases no obligatorias, en optativas de Bachillerato con horarios raros y en grupos de refuerzo. Sitios donde la gente trabaja, se turna, o simplemente ha decidido que ese día no.
¿Qué formatos aguantan que vengan cinco o vengan doce?
Los que tienen tamaño de grupo indiferente: el enunciado no cambia según cuántos sean. Esta es la comparación que llevo usando desde hace dos cursos. Los tiempos de preparación son los míos, con material ya montado; el primer año son bastante peores.
| Formato | ¿Funciona con 5 y con 12? | ¿El ausente lo recupera solo? | Preparación por sesión |
|---|---|---|---|
| Hoja de tareas graduada (5-8 ejercicios, dificultad creciente) | Sí, sin tocar el enunciado | Sí, si lleva soluciones comentadas | 40-60 min |
| Trabajo por parejas voluntarias sobre la misma hoja | Sí, se hace en solitario si sobra impar | Sí | 0 min extra |
| Resolución guiada en pizarra con parón cada 10 min | Sí | Solo si grabas o dejas guion escrito | 20-30 min |
| Taller/laboratorio con puestos independientes | Sí, si hay puestos de sobra | Regular: hay que recuperar el puesto otro día | 30-45 min + montaje |
| Puzle de expertos (jigsaw) | No: se cae si falta un experto | No | 60-90 min |
| Debate por equipos asignados | No con 5 | No | 45 min |
| Exposiciones de grupo calendarizadas | No: si falta uno, se aplaza | No | Variable |
La regla práctica: si para explicar la actividad tienes que decir «poneos de tres en tres», ese día estás apostando a que venga gente. Si puedes decir «tenéis esto, podéis hacerlo solos o con quien queráis», no apuestas nada.
¿De verdad pasar lista al principio hace tanto daño?
Hace daño en dos frentes. El primero es el reloj: en un grupo de doce, con el ordenador arrancando y la aplicación de gestión abriéndose, se van entre tres y siete minutos reales. En una sesión de cincuenta, eso es más del 10% del tiempo, todos los días, siempre en el mismo tramo, que es el único en que el grupo está atento de verdad.
El segundo es de clima. Pasar lista en voz alta con cinco personas hace audible la ausencia: se cuentan los huecos, alguien comenta quién no ha venido, y la sesión empieza con la sensación de que esto se está cayendo. Con doce no se nota; con cinco, sí.
Qué hago: reparto la hoja, doy la instrucción, y paso lista desde la mesa mientras ya están trabajando, o al final. En universidad, si hay que justificar asistencia, la firma va en una hoja que circula sola durante la actividad. Ninguna de las dos cosas necesita permiso de nadie.
¿Qué le doy al que no vino, sin volver a explicárselo?
Un paquete por sesión, siempre el mismo formato, colgado en el aula virtual antes de irte de clase:
- Tres líneas de qué se hizo y para qué.
- La hoja de tareas, la misma que repartiste.
- Las soluciones comentadas, no solo el resultado: el paso donde suele fallar la gente, escrito.
- Una pregunta de comprobación que el ausente responde por el aula virtual antes de la siguiente sesión.
Ese último punto es el que evita que el paquete sea papel mojado. Sin comprobación, nadie lo abre; con comprobación, sabes quién viene enganchado y quién viene en blanco.
Montar esto cuesta unos 15 minutos al terminar la clase. Es menos de lo que cuestan dos tutorías de recuperación individual a la semana, y sirve además para el que sí vino y no se enteró.
¿No es injusto para el que viene todos los días?
Lo sería si la asistencia dejara de dar ventaja. No la da: el que viene tiene la explicación en directo, las preguntas resueltas al momento y la corrección en caliente. El paquete de recuperación es un suelo, no un equivalente. Yo lo digo en voz alta en septiembre, porque si no se dice, la clase interpreta que da igual venir.
Donde sí hay que ser estricto es en lo que puntúa. Si una actividad solo se puede hacer en clase (un taller, una práctica con material, una exposición), se avisa con fecha y no se recupera en formato reducido. Todo lo demás, sí.
¿Qué se sigue recomendando y no aguanta un grupo irregular?
El aprendizaje cooperativo con roles fijos. Sobre el papel es impecable: cada uno tiene una función, hay interdependencia, todos rinden cuentas. Con asistencia estable funciona muy bien. Con asistencia irregular, la interdependencia se convierte en el fallo del sistema: si el que tenía el material B no aparece, el grupo entero se queda parado y el trabajo de tres semanas depende de la agenda de una persona.
Se sigue recomendando porque la formación en la que se enseña asume el aula completa. Casi todo lo que llega en cursos y en jornadas se diseñó pensando en un grupo estable de veinticinco. Nadie te dice qué haces cuando el mismo grupo tiene cinco personas el martes y once el jueves.
¿Qué cambio el lunes?
- Coge la sesión del lunes y quita del enunciado cualquier número de personas.
- Mueve la lista al final o pásala mientras trabajan.
- Cuelga el paquete de recuperación antes de salir del aula, con la pregunta de comprobación.
- Mira dentro de tres semanas cuántas veces has tenido que reexplicar la sesión anterior. Ese es el número que dice si esto funciona.