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Entre Tizas Recursos vivos y sin pantallas para maestros de Infantil, Primaria y familias

¿Cómo organizo los rincones en Infantil para que no se llenen siempre los mismos y no acabe en griterío?

· 6 min de lectura
¿Cómo organizo los rincones en Infantil para que no se llenen siempre los mismos y no acabe en griterío?

Martes, 10:15, aula de 4 años: nueve niños en construcciones y la biblioteca vacía. Se arregla con plazas limitadas por rincón (4-4-3-3-2), collares de colores colgados en la entrada de cada uno, una rotación que decides tú y no ellos, un aviso de cambio con dos golpes de triángulo y una única canción para recoger. Dos semanas y el volumen baja solo.

Lo cuento como lo hacemos en el aula, con lo que hay en el armario del material.

¿Por qué se llenan siempre los mismos rincones?

Porque cuando el acceso es libre y sin tope, el grupo se comporta como un grupo: van donde están sus amigos, no donde está la actividad. Construcciones y juego simbólico se llenan porque admiten a cuantos quieran entrar sin que pase nada visible. La biblioteca y el rincón de lógica se quedan vacíos porque son de dos o tres, y a un niño de cuatro años le cuesta quedarse solo.

El ruido viene de ahí, no de que hablen. Nueve niños en un espacio de tres alfombras se pisan, se quitan piezas y suben la voz para hacerse oír. En cuanto pones tope, el volumen baja sin que tengas que decir nada.

¿Cuántos niños caben en cada rincón?

La referencia real es el espacio del que dispones. En segundo ciclo de Infantil, el Real Decreto 132/2010 de requisitos mínimos de los centros fija aulas de 2 m² por puesto escolar y nunca menos de 30 m², con un máximo de 25 alumnos por unidad. Con 25 niños y unos 50 m², estos son los números que a mí me funcionan:

Rincón Plazas Color del collar Por qué ese número
Construcciones 4 Azul Necesita suelo. Con cinco ya se pisan las torres
Juego simbólico (casita) 4 Rojo Los roles se reparten bien entre cuatro; con seis sobran dos
Plástica 4 Verde Los que caben sentados en la mesa
Lógica y matemáticas 3 Amarillo Material que se manipula de uno en uno
Biblioteca 3 Naranja Es el rincón silencioso; más de tres y deja de serlo
Grafomotricidad 3 Morado Requiere tu mirada encima a ratos
Rincón del maestro (contigo) 4 Sin collar El grupo con el que trabajas tú esa sesión

Suman 25. Si tienes 22, deja plazas libres en los dos que más te cuesta llenar: entrar en un rincón medio vacío da menos miedo que entrar en uno lleno.

¿Cómo se hacen los collares y cuánto se tarda?

Cartulina del color de cada rincón, un círculo de unos 8 cm, plastificado y con lana de un palmo largo para que pase por la cabeza. Se cuelgan de un gancho o de un clavo en la pared de cada rincón, a la altura de ellos. Preparación: una tarde de 45 minutos y te duran el curso. Si no tienes plastificadora, forra con cinta de embalar transparente por las dos caras.

La norma es una sola: si no queda collar, ese rincón está completo. No hay que discutir con nadie, lo ve el niño solo desde dos metros. Al salir, el collar vuelve a su gancho.

¿Cómo se anuncia el cambio de rincón sin levantar la voz?

Con un instrumento, siempre el mismo y siempre con el mismo número de golpes. Nosotras usamos el triángulo: dos golpes = quedan cinco minutos, tres golpes = cambio de rincón. Vale igual un palo de lluvia, unas maracas o la tapa de una olla con una cuchara de madera.

Funciona porque el sonido es agudo y corto, y porque no compite con el ruido: cuando bajan a escucharlo, el aula ya se ha callado. Si gritas «¡recogemos!» por encima de veinticinco voces, les enseñas que en esta clase se habla gritando.

Los primeros quince días acompañas los tres golpes con la frase, en voz normal, desde el centro del aula. A partir de la tercera semana, quita la frase.

¿Qué señal uso para recoger?

Una canción, siempre la misma, y que dure lo que dura recoger: entre 90 segundos y 2 minutos. Cuando acaba la canción, el aula tiene que estar ordenada. No pones tú el límite, lo pone la música, y contra la música no se negocia.

Sirve cualquiera que os guste, incluso una instrumental. Lo que no puede cambiar es la canción: si va rotando, deja de ser una señal y vuelve a ser ruido.

¿Y los dos rincones que nadie pisa?

Tres cosas, por este orden:

  • Métete tú dentro una sesión. Si la maestra está sentada en la biblioteca, la biblioteca se llena. Basta con dos o tres sesiones para que deje de ser tierra de nadie.
  • Cambia el material cada quince días. Un rincón vacío casi siempre es un rincón con lo mismo desde octubre.
  • Rotación cerrada durante un mes. En vez de elegir ellos, reparte tú los collares en la asamblea siguiendo el orden de la lista. Cuando ya han pasado todos por todos, vuelves a abrir la elección libre.

¿Cómo se adapta a 3, 4 y 5 años?

En 3 años, empieza con cuatro rincones y nada más, y con dos plazas menos de las que caben; el resto del aula lo tienes contigo en la alfombra. Los collares se los pones tú al principio.

En 4 años, los siete rincones de la tabla y elección libre, con la mano levantada en la asamblea para pedir sitio.

En 5 años, añade un panel de doble entrada con las fotos de todos y los siete rincones: cada uno coloca su foto y ve de un vistazo dónde estuvo el lunes. Ahí ya estás trabajando registro y tabla sin llamarlo así.

Con niveles muy distintos dentro del mismo grupo, no bajes el número de plazas: cambia el material dentro del rincón. En lógica puede haber a la vez una caja de series de dos elementos y otra de cuatro.

¿Se puede hacer algo parecido en casa?

Sí, con dos o tres zonas y sin collares. Una alfombra para construir, una mesa para pintar y un cojín para mirar cuentos. La parte que de verdad se traslada es la señal: la misma canción para recoger, todos los días, y el aviso de cinco minutos antes. Un niño avisado recoge; un niño interrumpido protesta.

¿Qué sale mal la primera semana?

  • Ceder con el tope. «Solo hoy, que son amigos». Un día que dejas cinco en construcciones y el sistema se cae entero. Aguanta la primera semana y ya no vuelves a discutirlo.
  • Colgar los collares demasiado altos. Si tienes que dárselos tú, no es autónomo y acabas de peaje. A su altura, siempre.
  • Cambiar la canción de recoger. Nos aburrimos antes las adultas que ellos.
  • Rincones sin límite visible. El suelo del rincón tiene que estar marcado con cinta o con una alfombra. Si no se ve dónde acaba, se desborda.
  • Sesiones largas. Con 3 años, 25 minutos; con 5 años, 40. Pasado ese rato el ruido vuelve, y no es culpa de la organización.

El primer día se dedica entero a explicar los collares y a probar las dos señales sin jugar todavía. Se pierde una sesión y se ganan las del resto del curso.