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Entre Tizas Recursos vivos y sin pantallas para maestros de Infantil, Primaria y familias

El charco del patio que tardó cinco días en secarse: el cuaderno de campo en 3º, 4º, 5º y 6º

· 6 min de lectura
El charco del patio que tardó cinco días en secarse: el cuaderno de campo en 3º, 4º, 5º y 6º

Llovió un lunes de noviembre y en el patio quedaron dos charcos. Uno junto a la portería, al sol. Otro pegado al muro, donde no da nunca. Salimos el martes con 4º a hacer otra cosa —medir sombras, creo— y Nadia se paró en el primero y dijo que ayer era más grande. Le contesté que sí, que se estaba secando, y me quedé con la frase en la boca porque sonaba a esas explicaciones que uno da para seguir andando.

Volvimos el miércoles. Y el jueves. Marcamos el borde de cada charco con tiza, un color por día, y contamos cuántas baldosas cabían dentro. El del sol desapareció el viernes. El del muro aguantó hasta el martes siguiente. Aquello no lo había programado yo: lo montaron ellos porque tenían dónde apuntarlo.

Para qué sirve salir veinte minutos

Un cuaderno de campo no es una excursión ni una ficha de ciencias con el dibujo ya impreso. Es la costumbre de mirar una cosa concreta durante un rato, apuntar lo que se ve sin adornarlo, y volver a mirarla otro día para comparar. Eso es exactamente lo que hace un científico y es exactamente lo que no cabe en una fotocopia.

Va bien de 3º a 6º. En 3º apuntan cuatro palabras y un dibujo. En 6º ya distinguen entre lo que ven y lo que suponen, que es la parte difícil de verdad. Se prepara en cero minutos y ocupa veinte de clase, veinticinco si el patio está lejos.

Qué hace falta

Nada que haya que comprar. En serio:

  • Un folio doblado en cuatro por cada niño. Eso ya es el cuaderno.
  • Un lápiz. Boli no: en el patio se moja y se emborrona.
  • Tiza, que en el colegio hay.
  • Si quieres presumir, una cinta métrica de costura y un tarro de cristal. Pero no hace falta.

El folio doblado tiene una ventaja sobre el cuaderno bueno: nadie tiene miedo de estropearlo. En el cuaderno bonito escriben con letra de escaparate y no apuntan nada. En el folio doblado apuntan.

El paso a paso de la primera salida

Antes de bajar, cinco minutos en clase

Se reparte el folio y se escriben tres cosas en la primera cara: la fecha, el tiempo que hace (sol, nublado, viento, frío) y qué van a mirar. Lo tercero lo eliges tú el primer día, no ellos. Si les dejas elegir de entrada, la mitad se va al hormiguero y la otra mitad no encuentra nada.

Yo empiezo siempre con un árbol. Uno solo, del patio, y todos el mismo.

Los veinte minutos de fuera

Se sientan en el suelo, o de pie si está mojado, cada uno con su folio, y se les dan tres consignas en voz alta:

  • Dibuja lo que ves, no lo que sabes. Un árbol no son once hojas verdes y un tronco marrón. Si tiene tres ramas, dibuja tres.
  • Escribe cinco cosas que se puedan medir o contar. Altura hasta la primera rama, cuántas hojas hay en el suelo, si está mojado el tronco por un lado.
  • Escribe una pregunta que no sepas responder. Esta es la buena.

Tú te callas y das vueltas. Cuesta. La tentación de explicar el fototropismo estando allí de pie es enorme y hay que aguantarla.

Los últimos cinco minutos, en el aula

Se leen en alto solo las preguntas. Ninguna se responde ese día. Se copian en un papel grande y se cuelga. Ahí es donde nace el proyecto, si es que nace.

Cómo se corrige eso

Esta es la duda que me hacen siempre en el pasillo, y la respuesta corta es que se corrige poco y a la vista.

La ortografía del cuaderno de campo no se corrige. Se lo dices el primer día y se lo repites el segundo, porque no se lo creen. Si corriges faltas ahí dentro, dejan de escribir lo raro y escriben lo seguro, y lo raro es justo lo que quieres.

Yo miro tres cosas y las marco con un símbolo en el margen mientras dan vueltas por el patio, sin llevarme nada a casa:

Qué miro Qué cuenta como bien
Fecha y condiciones Están las tres, sin que se lo recuerde nadie
Observación frente a suposición Escribe «hay hojas amarillas en el suelo» y no «el árbol está triste»
La pregunta Es una pregunta de verdad, no una que ya sabe responder

Recojo los folios de un grupo de cinco cada semana, rotando. En seis semanas he visto los de toda la clase dos veces y no he pasado un domingo corrigiendo.

Qué sale mal la primera vez

Sale mal, tranquila. A mí me pasó todo esto:

  • Se dispersan en cuanto pisan el patio. Solución: sitio asignado. Cada uno se sienta donde le dices y no se levanta. A partir de la tercera salida ya puedes soltar.
  • Escriben «un árbol muy bonito» y ya está. Ahí es donde entra lo de «cinco cosas que se puedan contar». Sin ese número, no cuentan nada.
  • Los del dibujo perfecto. Sacan los lápices de colores y se les van los veinte minutos sombreando el tronco. Lápiz de grafito y se acabó el debate.
  • El hormiguero se convierte en un espectáculo. Si hay hormiguero, va a ganar al árbol. Asúmelo y déjalo para el segundo día, con dos alumnos encargados y el resto mirando por turnos.

Cuando el grupo va a velocidades distintas

Aquí es donde esta actividad se porta bien, porque el mismo charco admite trabajos muy distintos.

La que aún escribe con esfuerzo dibuja y te dicta dos frases, que apuntas tú al margen con su letra al lado. El que va sobrado no escribe más, mide: cuenta baldosas, hace una tabla de días, calcula cuánto ha menguado. Y el que necesita moverse es el encargado de la tiza y del rincón, que se levanta con permiso y tiene un trabajo real.

De 5º en adelante funciona muy bien por tríos con papel repartido: uno dibuja, otro mide, otro escribe. Rotan cada salida y al final los tres han hecho de todo.

Si sale bien: tres semanas

Con el charco no hizo falta programar nada, fue el propio grupo el que quiso volver. Si te pasa, esto es lo que cabe en tres semanas sin robarle horas a nadie, dos salidas de veinte minutos por semana:

Semana En el patio En clase
1 Observar y marcar con tiza. Dos salidas al mismo sitio. El papel grande de preguntas. Elegimos una entre todos.
2 Medir para responder a esa pregunta. Baldosas, pasos, palmos, cinta. Tabla de datos y gráfico de barras. Matemáticas de verdad, con sus números.
3 Última toma y comparación con el primer día. Cada trío cuenta en cinco minutos qué encontró. Se cuelga en el pasillo.

Lo que sale de ahí no es un mural bonito. Es que en marzo, cuando lloviznó, tres niñas de 4º me preguntaron si podían bajar a ver si el charco del muro seguía tardando más.

Lo mismo en casa, sin material de aula

Para las familias que preguntan qué pueden hacer que no sea una pantalla ni una ficha: elegid una sola cosa y mirad esa cosa una vez por semana, siempre el mismo día. El árbol de la acera. La maceta del salón. Un trozo de cielo desde la ventana de la cocina.

Cinco minutos, un folio doblado, la fecha y tres frases. Se guardan todos juntos con una pinza. En dos meses hay algo que ni el niño ni vosotros esperabais: un registro. Y cuando el árbol de la acera pierda la hoja, esa semana él ya sabrá cuándo empezó, porque lo tiene escrito de su puño y letra.