Ir al contenido
Entre Tizas Recursos vivos y sin pantallas para maestros de Infantil, Primaria y familias

¿Cuántas horas tiene que dormir un niño de Primaria y qué hago con los que llegan dormidos a primera hora?

· 6 min de lectura
¿Cuántas horas tiene que dormir un niño de Primaria y qué hago con los que llegan dormidos a primera hora?

De 6 a 12 años, entre 9 y 12 horas cada 24; de 3 a 5, entre 10 y 13 con la siesta dentro. Con entrada a las nueve, eso es estar en la cama entre las 20:30 y las 21:30 en Primaria. Si llegan dormidos: primera hora con cuerpo y voz, y lo que exige memoria —problema nuevo, examen, texto largo— a segunda o tercera.

Lo escribo después de un octubre en 3º en el que a las nueve y diez había cuatro cabezas apoyadas en la mesa y yo explicando la resta llevando.

¿Cuántas horas hay que dormir según la edad?

Estos son los rangos de consenso que manejan la Academia Americana de Medicina del Sueño (2016) y, con ellos, la Asociación Española de Pediatría y la Sociedad Española de Sueño. Son horas totales en 24 horas, no de un tirón.

Edad Curso Horas al día
1 a 2 años Aula de dos años 11 a 14 (siestas incluidas)
3 a 5 años Infantil 10 a 13 (siestas incluidas)
6 a 12 años 1º a 6º de Primaria 9 a 12
13 a 18 años ESO y Bachillerato 8 a 10

El rango es ancho a propósito: hay niños de 8 años que con nueve horas y media están finos y otros que necesitan once. Lo que no cambia es el suelo. Por debajo de nueve, en Primaria, se nota.

¿A qué hora tienen que estar en la cama si entramos a las nueve?

Esto no es un dato de estudio, es una resta. Si hay que salir de casa a las 8:30 y el niño tarda tres cuartos de hora en levantarse, desayunar y vestirse, se levanta a las 7:45.

  • Un niño de 6 años que necesita 11 horas: en la cama a las 20:45.
  • Un niño de 8 años con 10 horas y media: a las 21:15.
  • Un niño de 11 años con 10 horas: a las 21:45.
  • Uno de 4 años que ya no duerme siesta y necesita 11: a las 20:45 también.

Y en la cama significa con la luz apagada, no empezando el cuento. Cuando una familia me dice que su hijo de 3º se acuesta «sobre las diez», lo que está diciendo es que duerme nueve horas justas los días buenos.

¿Cómo se nota en clase que han dormido poco?

No siempre bostezando. En Primaria el sueño insuficiente sale por tres sitios, y los tres los reconocemos sin necesidad de ningún informe:

  • La atención sostenida. Aguantan el primer minuto de una explicación y se caen en el segundo. Vuelven a preguntar lo que acabas de decir.
  • La memoria de trabajo. Es la que sostiene un problema de dos pasos, un dictado o una cuenta llevando. Cuando falla, hacen bien el mecanismo y se pierden en el orden.
  • El aguante emocional. Lloran por un lápiz. Se pelean en la fila a las nueve y cuarto por algo que a las doce les daría igual.

Lo que casi nunca aparece es la cara de sueño clásica. Muchos se activan y parecen revueltos, no dormidos.

¿Cómo sé cuánto duerme mi grupo sin interrogar a las familias?

Prepararlo: dos minutos. En clase: cinco al día, una semana. En la asamblea o al pasar lista, una pregunta: «¿A qué hora apagaste la luz ayer?». Cuatro columnas en la pizarra: antes de las nueve, hasta las nueve y media, hasta las diez, más tarde. Cada uno pone su palito. No se comenta, no se juzga, no se apunta el nombre.

Al viernes tienes tu foto y ya no hablas de sensaciones en la reunión de familias. Hablas de que doce de veinticuatro apagaron la luz después de las diez tres días de cinco.

¿Qué asignaturas pongo a primera hora y cuáles no?

Cuando puedo elegir el horario, a primera hora va lo que se sostiene con cuerpo, voz y repetición. Lo nuevo y difícil, a segunda o tercera.

  • Aguanta a primera: educación física, música, lectura en voz alta ya conocida, cálculo mental de repaso, copiar la agenda, plástica, la asamblea, repasar lo de ayer.
  • No aguanta: el examen, la explicación de un contenido nuevo, los problemas de varios pasos, el texto largo de sociales, la producción escrita libre.

Muchas veces el horario no se elige. Entonces lo que se mueve es el orden dentro de la sesión: los primeros quince minutos de la clase de matemáticas de las nueve no son para explicar la división por dos cifras.

¿Qué hago los primeros quince minutos con un grupo dormido?

Sin preparación y sin material. Con tiza y con la voz.

  • Tres minutos de pie. Detrás de la silla, estirar, contar hacia atrás de dos en dos desde 40 dando una palmada. En 1º y 2º, de uno en uno.
  • Cinco minutos de cadena. Uno dice un número, el siguiente le suma siete. Se dice en voz alta, en corro y por orden de fila. Cuando alguien se atasca, el de al lado le echa una mano y no pasa nada.
  • Siete minutos de repaso escrito corto. Cuatro cuentas o cuatro frases de lo de ayer, en el cuaderno, sin nota. Aquí ya están dentro.

Y entonces empieza lo que tenías previsto. Se pierde un cuarto de hora y se gana la sesión entera.

¿Qué le pido a las familias sin meterme en unos horarios que no pueden cambiar?

Una madre que sale del trabajo a las siete y media no puede acostar a su hija a las nueve menos cuarto sin renunciar a verla. Eso hay que decirlo en voz alta en la reunión antes de pedir nada.

Así que se pide una sola cosa, la que no depende del horario laboral: que la hora de apagar la luz sea siempre la misma, también viernes y domingo, y que la última media hora no haya pantalla —ni tele de fondo, ni tablet, ni el móvil de un adulto cerca—. Mover la hora de acostarse es difícil. Que sea estable, no.

La versión de casa del recuento de clase, para quien quiera hacerla: una hoja pegada en la nevera, siete días, dos columnas, hora de apagar la luz y hora de levantarse. Sin más. En una semana se ve solo, y no hace falta que nadie diga nada.

¿Qué sale mal la primera vez?

Que el recuento de la pizarra se convierta en concurso. Si un niño dice «yo me acosté a las once y media» y la clase se ríe, ya has perdido el dato y has puesto a alguien en evidencia. Por eso los palitos son anónimos y la pregunta se hace mirando a la pizarra, no a las caras.

Y el otro: pensar que todos los que llegan planos duermen poco. Un niño que lleva tres semanas apagado a primera hora puede estar durmiendo diez horas y despertándose cuatro veces. Cuando el sueño es suficiente en horas y el cansancio sigue, eso ya no es de horarios y hay que decírselo a la familia para que lo mire el pediatra.