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El fútbol en el centro y el resto en los bordes: medir el patio antes de repartirlo

· 5 min de lectura
El fútbol en el centro y el resto en los bordes: medir el patio antes de repartirlo

Era un martes de octubre y me tocaba vigilancia. Lucía, de 3º, estaba sentada en el escalón del gimnasio con una comba enrollada en la muñeca. Le pregunté por qué no saltaba. Señaló con la barbilla: «Es que no hay sitio». Detrás de ella había un patio enorme. En el centro, la pista. Dentro de la pista, un partido de 5º y 6º. Y alrededor, pegados a las vallas, a los bancos y a la fuente, todos los demás.

Esa tarde en el claustro alguien dijo que el patio funcionaba bien, que los niños juegan a lo que quieren. Otra compañera dijo que no, que el fútbol se lo comía todo. Estuvimos veinte minutos opinando. Nadie tenía un dato. Así que decidimos medirlo, y lo medimos con los niños.

Qué buscamos con la actividad

Dos cosas a la vez. La primera, matemáticas de verdad para 4º: superficies, conteo, proporciones, una tabla con sentido. La segunda, que el claustro y el alumnado discutan el patio con números delante y no con impresiones. Cuando un niño de 9 años comprueba que la pista ocupa buena parte del patio y la usan unos pocos, la conversación sale sola.

Qué hace falta

  • Una cinta métrica larga (la del profe de Educación Física sirve) o, si no hay, una cuerda con nudos cada metro.
  • Tizas de colores.
  • Un plano del patio dibujado a mano en un folio, uno por grupo.
  • Una hoja de conteo con las horas del recreo.

Preparación: diez minutos para dibujar el plano base y fotocopiarlo. En clase: dos sesiones de matemáticas y tres recreos de observación.

El paso a paso

1. Medir

Por grupos, miden la pista y las zonas de alrededor. Las pistas de los colegios suelen rondar los 40 por 20 metros, pero que lo midan: el nuestro no era exacto y descubrirlo les encantó. Luego miden los bordes: la franja de las vallas, el porche, el arenero. Cada zona, su superficie, apuntada en el plano.

2. Contar

Durante tres recreos, dos niños por turno cuentan desde un sitio fijo cuántos hay en cada zona a los cinco minutos y a los veinte. Cuentan niños y niñas por separado, y apuntan a qué juegan. Nada de nombres.

3. Comparar

En clase, la tabla: metros de cada zona y personas que la usan. Con eso se calculan los metros por niño en la pista y fuera de ella. Nuestros datos son nuestros y no los voy a poner aquí como si valieran para todos; lo que sí os digo es que nadie en 4º necesitó que le explicáramos lo que salía.

4. Llevarlo al claustro

Los propios alumnos presentaron la tabla. Diez minutos. Fue la reunión de patio más corta y más útil que recuerdo.

Qué hicimos después

Copiamos cosas que ya habían probado otros coles. En Barcelona, el Col·lectiu Punt 6 y muchos centros llevan años trabajando los patios con perspectiva de género, y hay experiencias parecidas por todo el país. Nos quedamos con tres medidas:

  • Calendario de la pista. Cada día de la semana, un uso y unos cursos. Un día fútbol para 5º y 6º, otro para 3º y 4º, otro baloncesto, otro juego libre sin balón.
  • Zonas pintadas. Con pintura de suelo, que sí hay que comprar, marcamos una zona de comba y goma, rayuelas y una zona tranquila junto al porche.
  • Material que no sea un balón. Cajas por curso con combas, gomas, tizas, conos, aros y petanca de plástico.

Los tres primeros meses

Aquí es donde casi todos los centros se desaniman, así que lo cuento entero.

Las primeras dos semanas hubo protesta. Los de 6º se sentían castigados. Uno me dijo que le habíamos quitado lo único bueno del cole. Los días sin fútbol se quedaban quietos junto a la pista, con los brazos cruzados, esperando a que alguien cediera. Nadie cedió.

El primer mes el material desapareció. Las combas acabaron en el tejado del gimnasio y la caja de 4º volvió con la mitad. Pusimos un responsable de caja por semana en cada clase, que la saca y la devuelve contada. Funcionó mejor que cualquier sermón.

El segundo mes las zonas pintadas se invadían. El fútbol se desbordaba hacia la rayuela. Tuvimos que repasar las normas en asamblea, con el plano de 4º en la pizarra, y dejar claro qué pasa con el balón que entra en una zona que no es suya.

El tercer mes empezó a verse otra cosa. Niñas de 3º jugando a fútbol el día de juego libre. Dos chavales de 6º enseñando petanca a los de 2º. Y Lucía saltando a la comba en medio del patio, sin escalón.

Las peleas de las doce y cinco

Quien lleva tutoría sabe que el recreo entra en clase detrás de los niños. Antes, la mayoría de nuestras broncas de las doce y cinco venían del balón: quién lo había traído, quién había hecho falta, quién no había dejado jugar a quién. Con el calendario, ese tipo de pelea bajó mucho, porque ya estaba decidido de quién era la pista ese día.

Aparecieron otras. Quejas por el reparto, por quién se había quedado la comba buena, por el día que tocaba a otro curso. Son conflictos más fáciles de resolver en asamblea, porque tienen una regla escrita detrás a la que remitirse. La tutora de 5º lo resumió en el pasillo: «Ahora discuten de normas. Antes se daban empujones».

Cuando el grupo tiene niveles distintos

En la misma medición caben todos. Los que van justos cuentan personas y rellenan la tabla. Los que van sueltos calculan superficies y metros por niño. Y a quien le sobra, le pedimos que proponga un reparto nuevo con los metros exactos de cada zona y que lo defienda. En 1º y 2º se puede hacer lo mismo con pasos en lugar de metros y con gomets en el plano en lugar de números.

La misma idea en casa

Un sábado en el parque del barrio. Contad con vuestro hijo o vuestra hija cuántos niños hay en la pista y cuántos en los columpios, y medid la pista a pasos. Después preguntadle dónde juega él y dónde le gustaría jugar. No hace falta material. Sale una conversación larga, y a veces os enteráis de cosas del recreo del cole que en casa no se cuentan.

Lo primero que suele salir mal es querer cambiarlo todo en una semana. Medid primero. Sin la tabla de 4º, nuestro claustro seguiría opinando.

El fútbol en el centro y el resto en los bordes: medir el patio antes de repartirlo
Tdorante10, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons