¿Por qué me quedo sin voz cada octubre y qué puedo cambiar en clase para que no pase?
Te quedas sin voz porque la voz se gasta con el esfuerzo. La mala suerte no tiene nada que ver. Hablas por encima del ruido del aula, mandas callar con golpes secos de garganta, das clase en aulas con eco y respiras el aire seco de la calefacción. Hay cuatro cosas que puedes cambiar mañana: usar señales en vez de subir el volumen, hablar siempre de cara al grupo, beber agua del tiempo a sorbos y estar callada de verdad entre una clase y otra. Si aun así te quedas afónica, te corresponde una baja. No es ninguna excusa.
Tercera semana de octubre, 2º de Primaria, las diez y media. La voz me sale a trozos y todavía me quedan tres sesiones. Casi todas hemos pasado por ahí, y casi todas lo hemos tomado como algo que viene con el oficio.
¿De dónde sale el daño?
Se junta lo que hacemos nosotras con cómo está el aula:
- El ruido de fondo. Cuando hay ruido, todos subimos la voz sin darnos cuenta. Veinticinco niños trabajando «en voz baja» ya bastan para que expliques una hora entera forzando.
- El golpe de glotis. El «¡callaos!» que sale de golpe, cuando las cuerdas vocales se cierran y se abren de un tirón para arrancar la vocal. Es el gesto que más desgasta y lo repetimos decenas de veces al día.
- El eco. Techos altos, azulejo, ventanales sin cortinas y paredes desnudas. En un aula que resuena, cada palabra se pisa con la anterior y el grupo te oye peor, así que tú hablas más fuerte.
- El aire seco. Con la calefacción puesta, las cuerdas vocales pierden humedad y rozan más.
- El calendario. En octubre vienes de dos meses casi sin dar clase, las horas de voz se disparan de repente y llegan los primeros catarros del grupo.
¿Qué dice la norma sobre el aula y sobre la voz?
Estas son las referencias que conviene llevar al claustro o al servicio de prevención:
| Qué | Valor | Fuente |
|---|---|---|
| Humedad relativa en lugares de trabajo | Entre el 30 % y el 70 % | Real Decreto 486/1997, anexo III |
| Temperatura para trabajos sedentarios | Entre 17 °C y 27 °C | Real Decreto 486/1997, anexo III |
| Tiempo de reverberación de un aula vacía de menos de 350 m³ | Como máximo 0,7 segundos | Código Técnico de la Edificación, DB-HR (solo edificios construidos o reformados con esa norma) |
| Nódulos de las cuerdas vocales por uso mantenido de la voz | Enfermedad profesional reconocida; el profesorado aparece citado expresamente | Real Decreto 1299/2006, grupo 2, agente L |
Si el centro es antiguo, el valor de eco no se le puede exigir. Aun así, sirve de argumento para pedir cortinas o corcho.
¿Qué cambio mañana en clase?
Sirve de 3 años a 6º. Preparación: cinco minutos. En clase: tres minutos el lunes a primera hora para ensayar, y después el curso entero.
- Una señal de silencio en lugar de la voz. Levanto la mano y me callo. Quien me ve, levanta la mano y se calla también. En Infantil funciona mejor con sonido: una palmada con ritmo que repiten, un triángulo del rincón de música o una campanilla de mesa, que es lo único que quizá tengas que comprar.
- Ensayarla sin que haya jaleo. Se practica como un juego, tres o cuatro veces, cuando la clase está tranquila. Si la estrenas en mitad del alboroto, no funciona.
- Escribir, girarse y hablar. No expliques mientras escribes en la pizarra. Si hablas de espaldas, la voz se va contra la pared y la fuerzas sin darte cuenta.
- Ir hacia quien habla. Para contestar al de la última fila, acércate a él. No le lances la respuesta desde la mesa.
- Agua del tiempo en la mesa, a sorbos durante toda la mañana. Nada muy frío ni muy caliente, y no te la bebas toda de golpe en el recreo.
- Silencio de verdad entre una clase y otra. En el pasillo, en el café o en el recreo de vigilancia, no hables. Esos diez minutos son el único descanso que tiene la voz hasta la tarde.
- Nada de susurrar para descansar. El susurro también fuerza la garganta. Si tienes que hablar, hazlo con voz normal y bajita.
Qué suele salir mal la primera vez: la señal tarda en funcionar los primeros días, te pones nerviosa y acabas gritando «¡la mano!». Espera callada. A la tercera o cuarta vez el grupo responde más rápido. Y el día que gritas, el grupo aprende que la señal de verdad es el grito.
¿Y si en el grupo unos responden a la señal y otros no?
Nunca esperes al último. Empieza con voz baja para los que ya están atentos. Los demás se dan cuenta enseguida de que se están perdiendo algo. En 3 y 4 años combina el gesto y el sonido, porque muchos todavía no miran a la maestra cuando juegan. En 5º y 6º les va mejor una cuenta atrás con los dedos o una frase escrita en una esquina de la pizarra. Si hay un encargado de la señal que va rotando, los que más se despistan son los que antes la aprenden.
¿Cuándo deja de ser cansancio y hay que ir al médico?
Si la ronquera dura dos o tres semanas sin un catarro que la explique, si notas dolor al hablar o si la voz se te rompe todas las tardes, pide que te vea el otorrino. Los nódulos se tratan mejor cuanto antes se detectan, y el tratamiento con logopeda da mejores resultados en una voz que todavía no está muy dañada.
¿Cómo pido la baja sin sentir que es una excusa?
Para un maestro, la voz es la herramienta de trabajo. Si no puedes dar clase sin forzarla, no estás en condiciones de trabajar, igual que un carpintero con la mano rota.
- Ve a tu médico de la Seguridad Social o de tu entidad de MUFACE, según tu régimen. Dile que eres maestra y cuántas horas hablas al día. Ese dato tiene que quedar escrito en tu historia.
- Si el diagnóstico es de nódulos, recuerda que está en la lista de enfermedades profesionales. Pide que conste el origen laboral.
- Avisa al servicio de prevención de riesgos laborales de tu consejería. Puede evaluar el aula y proponer que adapten tu puesto cuando vuelvas.
- Reposo vocal significa no hablar. No vale dar clase en voz baja ni corregir llamando por teléfono a las familias.
Buscar quién cubre tu tutoría le corresponde al centro. Tú no tienes que organizar nada.
¿Cómo se lleva la misma idea a casa?
Para las familias con niños de 3 a 12 años: usad en casa la misma señal que el niño ya conoce del colegio, la mano levantada, y pactadla un domingo con calma. En vez de gritar «¡a cenar!» desde la cocina, id hasta donde está. Para la maestra: por la tarde, no grites al partido ni cuentes el día entero por teléfono. La voz que ahorras en casa es la que tendrás mañana en clase.