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Entre Tizas Recursos vivos y sin pantallas para maestros de Infantil, Primaria y familias

Qué hago con la que ya lee en 1º mientras el resto va por las sílabas

· 5 min de lectura
Qué hago con la que ya lee en 1º mientras el resto va por las sílabas

A mediados de octubre, Nadia levantó la mano con la ficha terminada. La había repartido hacía tres minutos.

Alrededor, el resto de 1º iba exactamente donde tenía que ir: arrastrando la eme, señalando con el dedo, preguntando si «mano» lleva ene o eñe. Nadia, mientras tanto, leía. Leía de verdad, seguido, parando en los puntos, entendiendo lo que leía. Había llegado así en septiembre, de un verano de cómics y de una hermana cuatro años mayor.

Y yo, con su ficha ya corregida en la mano, hice lo que hacemos casi todas la primera vez: darle otra ficha.

Lo que pasa cuando le damos más de lo mismo

Nadia hizo la segunda ficha en dos minutos y medio. Y la tercera. Y a la cuarta empezó a pintar el margen. No se portaba mal: se estaba defendiendo del aburrimiento como puede defenderse alguien de seis años.

El problema de la ficha extra es que confunde cantidad con nivel. Si ya domina la correspondencia entre letra y sonido, hacerla trabajar veinte veces más esa misma correspondencia no la lleva a ningún sitio. Y hay un efecto secundario del que se habla poco: aprende que terminar pronto se castiga con más trabajo. En noviembre empieza a ir despacio a propósito. Lo he visto tres veces en mi vida y las tres me costó meses deshacerlo.

Por qué no la siento a enseñar a su compañero

La otra salida rápida es «Nadia, ponte con Hugo y le ayudas». Y ahí quiero pararme, porque suena bien y sale mal.

Que dos niños se ayuden un rato es estupendo y pasa solo. Otra cosa es convertirlo en su puesto fijo. Nadia tiene seis años y no sabe enseñar a leer: cuando Hugo se atasca, ella le canta la palabra entera, con lo cual Hugo no descodifica nada y aprende a esperar a que alguien se la diga. Además, ese trato le cuesta a ella todas sus horas de lengua, que son las horas en las que ella debería estar creciendo. Y a Hugo le coloca encima, cada día, una etiqueta que no ha pedido: el que necesita que le expliquen las cosas la niña de al lado.

Enseñar a leer al que aún no lee es lo más difícil que hacemos en 1º. Es nuestro trabajo, y no se subcontrata a una alumna porque nos venga bien.

Tres cosas que sí funcionan

Las tres se preparan en cinco o diez minutos, no cuestan dinero y se sostienen en el tiempo, que es lo que de verdad importa cuando quedan siete meses de curso.

Leer a los de Infantil

Hablo con la tutora de 4 o 5 años y montamos un rato semanal de veinte minutos. Nadia se lleva un álbum ilustrado que ha ensayado antes, se sienta en la alfombra con tres o cuatro peques y les lee.

Aquí trabaja lo que ya no trabajaba: entonación, volumen, mirar al que escucha, decidir cuándo enseña el dibujo. Todo eso es fluidez lectora y es exactamente su siguiente escalón. Y lo hace con niños que no son sus compañeros, así que dentro de su clase sigue siendo una más.

Escribir los pies de foto del mural

El mural del pasillo lleva fotos de la salida al mercado, del huerto, del día de la castañada. Casi siempre van sin texto o con la letra de la maestra. Se lo doy a ella.

Escribe una frase por foto, en un papelito, y luego la pasa a limpio. Que quepa, que se entienda desde lejos, que no repita la de al lado. Escribir para alguien que lo va a leer de verdad cambia por completo la manera en que un niño escribe. Y de paso aparecen las mayúsculas, el punto y las tildes, pero aparecen porque hacen falta.

La caza de palabras con regla

Le doy una consigna y un folio doblado en cuatro: palabras que empiecen y terminen por la misma letra; palabras de más de tres sílabas; palabras que lleven «br»; palabras que valgan para hablar del frío. Puede buscarlas en los libros de la biblioteca de aula, en los carteles del pasillo, en su cabeza.

Le pido pocas y buenas, no una lista larga: seis palabras y que me explique por qué cada una cumple. Ahí está haciendo trabajo real sobre la lengua, del mismo tipo que hará en 4º, solo que con sus palabras de ahora.

Actividad Preparación Duración Qué mueve
Leer a Infantil Una conversación con la otra tutora 20 min a la semana Fluidez y entonación
Pies de foto del mural 5 min, papel y lápiz 15 min, dos veces al mes Escritura con lector real
Caza de palabras Escribir la consigna 10 min sueltos Conciencia de la lengua

Qué sale mal la primera vez

  • Lee corriendo a los pequeños. Normal, está nerviosa. Se arregla ensayando el cuento el día antes conmigo y marcando con lápiz dónde para.
  • El pie de foto acaba siendo «Los niños en el mercado». Le pregunto qué está pasando justo en esa foto y quién sale. La segunda versión siempre es mejor.
  • La caza se convierte en una lista de sesenta palabras. Por eso pido seis y una explicación de cada una.
  • El resto de la clase lo ve como un premio. Se corta pronto: todos pasan por el mural y por las cazas, cada uno con la consigna que le toca. Lo de Infantil lo van haciendo por turnos según van soltándose con la lectura.

Lo mismo, en casa

A las familias que me preguntan qué hacer con un niño de seis años que ya lee les digo lo mismo y sin material: que le lean a un hermano pequeño, a la abuela o al perro, en voz alta y con teatro. Que escriba la lista de la compra o el papelito que se queda en la nevera. Y que le pongan retos de palabras mientras van andando al cole: cosas que empiecen por «tr», cosas que rimen con «cuchara».

Lo que no hace falta es comprarle cuadernos de 2º. Ir por delante en el temario no lleva a ninguna parte; leer más cosas y de más tipos, sí.

Nadia terminó el curso leyendo cómics gordos y con veinte pies de foto suyos en el pasillo. Hugo terminó leyendo. Lo segundo lo hicimos él y yo, que era lo que tocaba.